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12 de noviembre de 2020

María Paz Cea, Andrea Pizarro y Javiera Peralta enfermeras de la UPC adulto de nuestro hospital participaron en las tareas de apoyo en la Región de Magallanes durante la Pandemia “Nuestra vocación de servicio y compromiso con la enfermería y los pacientes nos llevaron a aceptar este desafío”

Dos semanas en comisión de servicio apoyando la labor de implementar camas de UPC en el Hospital de Magallanes fue la labor que tuvieron 3 enfermeras de nuestro hospital, luego de volver de esta experiencia nos quieren compartir lo vivido y cómo pudieron aportar en la región que estaba pasando por duros momentos en torno a la Pandemia por COVID.

¿Quieres viajar a Magallanes a apoyar por la pandemia? Esa fue la pregunta que les hizo la supervisora de UPC adulto a Javiera Peralta, Andrea Pizarro y María Paz Cea, las cuales sin tener mayor información de su labor, fechas de partidas, equipo de trabajo u otro, accedieron sólo por un motivo; su vocación y compromiso con la enfermería y los pacientes.

(der. a izq.) Enfermeras Javiera Peralta,  María Paz Cea y  Andrea Pizarro.

María Paz Cea fue la última en sumarse a esta aventura. Recién había vuelto a trabajar luego de estar al cuidado de su hija y no pensaba estar contemplada para esta misión. Pidió un poco de tiempo para pensarlo, pero al llegar a su casa su marido inmediatamente le dijo que fuera y que no se preocupara, que allá la necesitaban y que sería una linda experiencia.

“Es vocación de servicio, porque si uno está dispuesto, es por vocación” señalan las profesionales del por qué aceptaron embarcarse en esta misión; el no perderse la oportunidad de ayudar.

Se formó un grupo de 19 personas -sólo ellas de Santiago-, los cuales todos habían pasado el peak de la pandemia en sus respectivos establecimientos y tenían la experiencia de armar camas de UPC en tiempo récord. 

Al llegar allá tuvieron que apoyar el trabajo que se realiza en las camas UPC que se habían implementado en la zona, con un personal con menos experiencia, pero con muchas ganas de aprender. Quedaron en turnos separados y comenzaron con la orientación respectiva.

Equipos de apoyo rumbo a la Región de Magallanes, en un avión Boeing 737 de la Fuerza Aérea de Chile.

“La UCI de allá era mucho menos estructurada que la nuestra, sin embargo estaban receptivos a escuchar las sugerencias que se planteaban” comenta Javiera. Luego del turno, compartían sus experiencias con los demás colegas que habían llegado a la zona; “comentábamos las diferencias y similitudes y lo que se podría hacer mejor”. “Algunas veces se lo planteamos a los respectivos supervisores y como grupo completo enviamos una carta a la dirección de dicho hospital y a IAAS para mencionar nuestras observaciones” comentan las profesionales.

Hubo incertidumbre y muchas dudas que se fueron aclarando en el camino, pero se atrevieron a salir de su zona de confort ya que sabían que su experiencia y liderazgo como enfermeras era necesario para avanzar en la lucha contra el COVID, tal como lo vivieron en carne propia en nuestro hospital. Al preguntarles si volverían a repetir la experiencia, las 3 afirman que lo harían nuevamente sin dudarlo.